MÉXICO: “Arenas blancas de Cancún no existirían sin los corales”

Por Stephen Leahy

FORT LAUDERDALE, Estados Unidos, jul (Tierramérica) – “Las playas de Cancún no tendrían arenas blancas de no ser por los arrecifes de coral”, dice a Tierramérica el profesor Roberto Iglesias-Prieto, ecofisiólogo marino del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El turismo es la tercera fuente de divisas de México, que debería invertir mucho más en la protección de sus valiosos sistemas de corales, afirma Iglesias-Prieto. Pero para explicar estos problemas “no alcanza con ser ecólogo, uno tiene que ser economista y politólogo”, apunta.

El Arrecife Mesoamericano, en aguas de la península de Yucatán y compartido por México, Belice, Guatemala y Honduras, es el mayor del océano Atlántico y, con una extensión de 1.100 kilómetros, es el segundo más grande del mundo después de la Gran Barrera de Coral en el este de Australia.

Los corales son cruciales para la salud de los océanos y albergan entre 25 y 33 por ciento de las criaturas marinas. El sustento de casi 1.000 millones de personas depende directa o indirectamente de los arrecifes coralinos.

Sin embargo, se están muriendo por la pesca excesiva, la contaminación y el cambio climático, que calienta y acidifica los océanos.

Pocos arrecifes de coral se mantendrán saludables más allá de 2050 si no hay reducciones significativas de las emisiones de combustibles fósiles, afirman los científicos.

Tierramérica dialogó con Iglesias-Prieto en el marco del 11 Simposio Internacional sobre Arrecifes de Coral, realizado del 7 al 11 de este mes en Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos.

TIERRAMÉRICA: — ¿Están bien protegidos los arrecifes coralinos de México?


ROBERTO IGLESIAS-PRIETO: — Hay varias áreas protegidas, pero en la mayoría de ellas se permiten usos múltiples, como recreación y pesca. Lamentablemente, no ha habido compromiso real ni inversiones del gobierno federal en protección y manejo de los corales.

Arrecifes como el Mesoamericano brindan servicios que valen miles de millones de dólares, como atracción turística, protección ante huracanes y barrera contra la erosión costera.

La costa de (la sudoriental) Cancún es increíblemente valiosa. La mayoría de los turistas van a las playas, no a los bosques, aunque éstos son el centro de las políticas de conservación del país..

— ¿Cómo intenta usted cambiar esta situación?

— Me presento ante los gobiernos federal y estadual y trato de convencerlos de invertir en protección y manejo. Los únicos recursos disponibles ahora proceden de un pequeño impuesto que se cobra a los turistas. Los gobiernos no consideran prioritario conservar los arrecifes de coral. Yo busco un cambio mostrando los beneficios económicos que aportan. No alcanza con ser ecólogo, uno tiene que ser economista y politólogo.

— Usted ha estudiado cómo los corales usan la luz solar. ¿Puede explicar esto?

— Los corales son fantásticos captadores de luz. Son mucho más eficientes en aprovechar la energía del sol que las plantas terrestres. Recolectan la luz y la propagan internamente para suministrarla a sus simbiontes, las algas. Éstas son las que les dan sus increíbles colores y convierten la luz en nutrientes de los que viven los sistemas coralinos.

— En los últimos años, los corales de la región caribeña han muerto o se han blanqueado. ¿Por qué?

— Los corales se vuelven blancos por la pérdida de sus simbiontes, las algas, y mueren sin ellas. Son muy sensibles a las alteraciones ambientales. El cambio climático está calentando la superficie de los océanos. Basta con elevar la temperatura del agua que rodea a los corales apenas 1,5 grados por encima del promedio estival para causar ese daño.

— ¿Qué quiere decir cuando señala que los corales son como “los canarios en la mina de carbón”?

— Colocar canarios en las minas de carbón permitía probar si había escapes de gases peligrosos. Los corales son nuestra prueba del impacto del cambio climático. Si no actuamos y los perdemos, estaremos ya luchando por sobrevivir. Tenemos que seguir insistiendo en que este mensaje llegue a la gente.

— ¿México no quiere expandir su producción de petróleo, el mismo combustible fósil que está matando a los corales?

— Somos un país en desarrollo, queremos quemar más petróleo y exportarlo, obtener recursos para desarrollarnos y vivir felices. Y además tenemos la pesadilla de que esas emisiones, en pocas décadas, nos llevarán a que perdamos a los “hermosos monstruos”, los corales, y a las increíbles criaturas que viven en ellos.

— Así las cosas, ¿cómo ve el futuro?

— He presenciado la destrucción de ecosistemas coralinos enteros, y el futuro no parece brillante. Cuando les hablo a los escolares siento que les estoy contando una historia de horror. Les digo que tienen que luchar. Ellos pueden cambiar este escenario reduciendo su huella ecológica y exigiendo políticas verdes a los gobernantes.

— Si tuviera que ponerlo en un título de prensa, ¿cómo definiría el peligro del cambio climático?

— Los corales están en problemas, pero pueden ganar tiempo con un buen manejo y protección, mientras descubrimos cómo reducir la contaminación climática.

* El autor es corresponsal de IPS. Este artículo fue publicado originalmente el 26 de julio por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.(FIN/2008)

 

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